La acumulación de líquidos en las piernas puede deberse a varios factores. Uno de los más habituales es la falta de movimiento. Cuando pasamos demasiadas horas en la misma postura, la circulación y el retorno venoso pueden verse más comprometidos, lo que favorece la sensación de piernas hinchadas o cargadas.
El calor también influye. En los meses más templados o durante el verano, los vasos sanguíneos tienden a dilatarse y la pesadez puede intensificarse, especialmente en personas que ya tienen tendencia a notar hinchazón en piernas, tobillos o pies.
A esto se suman otros factores como una alimentación con exceso de sal, una hidratación insuficiente, ciertos cambios hormonales, viajes largos, sedentarismo o jornadas laborales prolongadas de pie o sentados.
Cuando la hinchazón aparece de forma repentina, es intensa, afecta solo a una pierna o se acompaña de dolor, enrojecimiento, dificultad para respirar u otros síntomas, es importante consultar con un profesional sanitario.