La rinoconjuntivitis alérgica combina la inflamación de la mucosa nasal, conocida como rinitis alérgica, y la inflamación de la conjuntiva ocular. Ambas aparecen cuando el sistema inmunitario detecta un alérgeno, como el polen, y activa una reacción defensiva que incluye la liberación de histamina y otras sustancias inflamatorias.
Esta liberación es la responsable de los síntomas típicos: estornudos frecuentes, secreción nasal acuosa, sensación de nariz tapada, picor ocular y lagrimeo constante. A diferencia del resfriado común, que suele evolucionar en pocos días, los síntomas de la alergia primaveral se mantienen mientras exista exposición al alérgeno.